miércoles, 7 de mayo de 2008

CUANDO EL PAPEL DEJA DE TENER OLOR

Por: Marco Madrigal


Antes de comenzar, quiero afirmar que me declaro un lector asiduo y un buen consumidor de libros al año. Me gusta visitar librerías y la verdad, una de las cosas que más me agrada al comprar una nueva novela es el olor de esas páginas nuevas, de esa carátula recién impresa.
Cierro los ojos y me imagino que esas hojas me transportaran a universos inexplorados, a mundos mágicos, o a torturas psicológicas como las de Dostoievski. Es tanto mi gusto por los libros y su olor, que si algún diseñador famoso como Renzo Rosso o Armani, sacaran una nueva fragancia con olor a papel, yo la compraría.
Sin embargo, mi gusto olfativo está peligrando gracias a que nosotros los seres humanos estamos empeñados en terminar con nuestro planeta , talando nuestros árboles, destruyendo los ecosistemas, contaminando los océanos, caza indiscriminada de animales, el poco compromiso de muchas de las grandes multinacionales al no emplear sistemas de producción limpios, etc, etc, etc.
Estamos tan mal que hasta los mismos chinos, los famosos inventores de papel y actualmente los principales productores de libros en el mundo, están sufriendo una escasez del mismo lo cual está llevando al aumento en un 10 % en el precio de los libros.
Todo esto se debe a las medidas empleadas por el gobierno Chino para ejercer un mayor control con las fábricas de papel de mediana y pequeña escala, que en lugar de utilizar mecanismos limpios de producción emplean la paja y otros desechos de los cultivos, cuando lo ideal es usar la celulosa de madera empleada en Occidente. “Esas materias primas resultan altamente contaminantes y no se reciclan tan fácilmente como la pasta de celulosa”.
[i]
Se tiene estimado que el 40 % de los 1500 millones de m3 de madera que se extraen anualmente, con motivos comerciales en el mundo, se utiliza en la producción de papel. Es más, según algunos estudios cada habitante del estado español utiliza 175 kg de papel cada año y sólo se recicla la mitad. Si seguimos así se prevé que el consumo de papel pueda aumentar un 50 % hasta el año 2010.
[ii]
Estas cifras me llevan a un gran interrogante ¿vale la pena satisfacer mi gusto olfativo cuando el mundo se está destruyendo gracias a tala de árboles y al desequilibrio ambiental que estamos viviendo?
Evidentemente, la respuesta a mi cuestionamiento trae consigo un aspecto propositivo pues retomando la premisa de Manfred Macneef de pensar global para actuar local, es necesario analizar desde el ámbito personal qué acciones pueden emprenderse para mitigar los efectos de la problemática ambiental mundial.
Sería muy bueno entonces si todas las personas procuráramos leer muchos libros al año pero de una manera ecológica. Es decir, al comprar un libro procurar sembrar un árbol, retomar el mecanismo del trueque, o volver a confiar en los demás y empezar una campaña masiva de préstamo de libros entre amigos, familiares, colegas o recurrir a las bibliotecas y utilizar sus servicios de préstamo.
Como segundo aspecto, para las personas que trabajan con comunicaciones, diseño, publicidad y mercadeo, procurar emplear las nuevas tecnologías para dar a conocer los mensajes se quieran transmitir. Es bien reconocida en esta época la efectividad de los boletines virtuales, de las estrategias de divulgación más personalizadas como el voz a voz, entre otras.
Por último y en esta aspecto convoco a la cordura y el ser muy estrictos con el reciclaje, así podemos evitar la tala de de miles y millones de árboles.
Con estas sencillas recomendaciones, no pretendo unirme a Greenpeace o alguna organización ecologista, simplemente creo que es el deber de todo ser humano cuidar su hábitat y si eso significa privarme del placer de comprar un libro nuevo y oler sus páginas y mejor leerlo por la web o pedírselo prestado algún amigo para salvar este “terruño”, pues con mucho gusto lo hago.

[i] En: http://www.eluniversal.com.mx/notas/474733.html, abril 4. Hora: 3:00 p.m
[ii] En. http://www.terra.org/articulos/art01752.html abril 4. Hora: 3:00 p.m

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